jueves, 13 de octubre de 2011

una mirada.. una palabra.



La miré a los ojos con desespero aunque no quería que ella se desesperara tampoco, nuestra única solución era irnos con ellos fue lo que nos dijimos aunque sentíamos una  ira, un coraje dentro de nosotros. nos subimos al autobús de la locura fue lo que sospeché al momento de ver la cara de uno de los muchachos que estaría a cargo de nosotros durante ese viaje. quería dormir pero el sonido turbador de la música que nos acompañaba no dejaba que yo al menos cerrara mis ojos dos segundos. me dije que fraude este viaje pero luego solté una sonrisa diciéndome tranquilo, cuentos pa' los nietos. mi acostumbrado dolor de cabeza no era normal, ese que siempre recibo cuando se alteran mis emociones y más cuando no estoy acostumbrado a angustias como la de pensar donde dormiría cuando llegáramos a nuestro destino. 
¡Calma! fue la palabra que sin rebuscar en mi cerebro leí en un aviso mientras el autobús rodaba. Las luces amarillas de la vía era lo que nos alumbraba y que hacían que yo pudiese ver el reflejo de las miradas de las personas con quienes estaba adentro, ya a quienes había conocido hace menos tres horas y a quienes por primera vez en mi vida estaba empezando a ver. no me sentía a gusto, es algo normal en mi antes de acostumbrarme a sitios donde por primera vez estoy pero luego dejé que todo fluyera así como a veces veo la brisa llevándose una hoja tirada en el suelo y ella simplemente vuela sin destino alguno, hasta que poco a poco se fue dibujando en mi rostro una sonrisa no de felicidad pero si de gusto de estar ahí con personas que también estaban riéndose de lo que la sociedad acostumbra a llamar hombre a alguien con mente de un niño de siete años con voz quisquillosa pidiéndole a sus padres que le compre algún juguete nuevo o simplemente un chocolate, así me pareció su voz, bueno y su rostro de caballo con dientes amarillos.
pensé que no  dormiría pero cada cinco minutos sentía que un shock eléctrico noqueaba sobre mi cabeza para que pudiese despertarme y estar pendiente de mi y de lo que poseía conmigo a parte de quienes estaban ahí esa noche, pero me dí cuneta que ya alguien lo hacía  y con un movimiento de mano interpreté "tranquilo, sigue durmiendo". ya era imposible y más al ver que el camino era oscuro cada vez más y estaba lleno de monte. lo único que podía pasar por mi mente era jugar a que pudiese imaginarme algún monstruo de ojos rojos que pudiese estar viéndome al momento que pasaba por su guarida. pero siempre fue imposible encontrar uno cuando de repente me dí cuenta que ya había brillo en el cielo y fue justo en ese momento que empecé a ver el amanecer y con ello pude distinguir las voces a cada rostro.


domingo, 2 de octubre de 2011

En tu cabeza ellos están llamando.




Nunca bastan las miradas para entender que es lo que queremos uno del otro; te veo y con una sonrisa de timidez que me caracteriza te das cuenta que lo que deseo de ti no es sólo tu cuerpo. te sientas junto a mí, me coqueteas. ya haz notado en otras oportunidades que nunca doy el primer paso, por eso decides romper el hielo con dulces caricias que rechazo por el temor de que me quede atrapado en juegos del azar que muchas veces he sido participe, que pierdo y que así como una ola revuelca algún coral hacia la orilla de la playa, podría revolcarme a mi.
Un segundo se vuelve eterno cuando callamos, me he preguntado si sientes lo mismo pero mi temor de ser rechazado por ti y mi orgullo ya hecho trizas no me lo permite. Nos observamos, me tomas, y como un respirar me dejo caer sobre tu cuerpo que ya de un tiempo atrás conozco, pero, que ésta vez siento que conoceré mucho mejor. me abrazas, hago lo mismo confesándome que ha sido el abrazo más confortable que he recibido. me besas, y aunque tus ojos se encuentran cerrados notas que disfruto de ti y de tus labios, así como por un momento me doy cuenta que el placer hace que tu también disfrutes cuando con las yemas de mis dedos recorro tus brazos, subiendo por tu espalda hasta finalizar en tu cabello. 
Hemos decidido no hablar, el único sonido es el respirar que expulsamos a través de nuestras bocas sintiendo nuestro dulce aliento, que pude saborizar de nuestros labios rosándose sintiendo el gozo de dos cuerpos sudados en delirio hasta llegar a la calma que deja el placer y la satisfacción que ambos estábamos buscando y como en un principio las miradas, las sonrisas y los susurros son los protagonistas de la historia que quizás empezó y terminó ese día. Después de aquí el silencio..

miércoles, 31 de agosto de 2011

un simple ser humano, un individuo..nada mas..

soy lo que una vez buscaste pero quizá no encontraste.
soy tu paz pero muchas veces tu guerra interminable.
soy lo claro y oscuro, aunque muchas veces esté de colores.
soy tu, pero tu nunca seras yo.
soy el plural de tus días grises.
soy lo que desconoces.
soy la riqueza en tu pobreza, también la pobreza en tu riqueza.
soy un desorden.
soy la mente abierta de un ser cerrado.
soy lo que nunca entenderás.
soy el punto azul en una tela blanca.
soy el sonido pero también el silencio en tu oído.
soy el camino largo que nunca querrás recorrer.
soy el que camina sin cansarse.
soy una botella de alcohol y un porro a medio fumar.
soy lo que siempre olvidas cuando recuerdas.
soy la soledad.
soy lo diferente.
soy quien siempre calla cuando tiene mucho por decir.
soy lo que no crees que sea.
soy quien siempre recuerda.
soy tu corazón en pedazos.
soy yo.

domingo, 31 de julio de 2011

Ella








Es esa sensación placentera que sentía al momento que estaba conmigo, que estaba junto a mí. Noches de inquietante complicidad, noches que le dedicaba a ella sabiendo que me haría daño. No sé quien buscaba a quien, sólo sé que mi cuerpo sentía ese fervor cada vez que entraba en mi. Sus momentos fueron agradables, le gustaba confundirme o quizás yo estaba confundido y me hacía ver lo que mis ojos y mi mente se limitaba a hacer. 
Cuando estaba con ella los segundos eran horas, las palabras eran incomodas; era vulnerable al dolor pero también a la felicidad. Nunca estaba sola, siempre le gustaba estar rodeada de personas de forma oculta, jamás estudió, a lo contrario, le gustaba que la estudiaran. No tenía religión. Pasaba de mano en mano pero no era prostituta. Su casa era tan pequeña como el bolsillo de un pantalón y podía estar en todas partes, pero aún así, era difícil conseguirla. Nunca creyó en nadie, para ella alguien era un simple juego como lo fui yo y como han sido muchos. Se veía tan pura como el blanco de su color de piel pero su imagen engañaba; esa era la forma de atrapar. 
Siempre me tomaba por sorpresa aunque ya sabia que estaba cerca de mi por su característico olor. No usaba el mejor perfume del mercado y tampoco le importaba. Tenia mucho poder de convencimiento para personas con mentes débiles como la mía, esa quizás también fue la razón por la que nos encontramos. Sabía que no me gustaba estar mucho a su lado, pero esas ocasiones con ella eran intensas: me despertaba, me desvelaba, me estimulaba, me animaba para luego desaparecer sin dejar alguna señal de donde pudo haber ido. Ella sabía donde podía encontrarla, pero eran suposiciones mentales que te dejaba al día siguiente. Nunca le gustaba que nadie estuviese seguro de su paradero. Así es ella, te arrastraba y te soltaba cuando tu mismo al verte al espejo te desconocieras. Así es ella.

sábado, 30 de julio de 2011

mi mejor amigo no es un perro.






No acostumbro a prenderlo y dejarme que mis pulmones consuman su humo, quizás porque la primera vez que lo hice no me fue tan bien como lo esperaba, ese temor de no ser descubierto en la clandestinidad del baño de mi casa. Pero siento la necesidad de hacerlo esta noche; esa obligación que hace que mis manos tiemblen de frío por un cuerpo extasiado con ganas de querer probar lo que rara vez acostumbro a darle. Ver la llama consumirse lentamente, oler su despreciable fragancia, sentir como su frío y caliente humo quema mi garganta que basta con un sólo respirar para abordar en mis vírgenes, pero no puros pulmones llenos de aire contaminado. 
Creí que nunca nos llevaríamos bien; siempre traté de obviarlo pero insistía en que lo dejara conocer. Lo miro fijamente, siento que habla sin decir palabras y también siento como me entiende con solo leer mi mente. Hoy conoce mis necesidades, sabe quién he sido y el por qué lo busque esta noche, pero lo que más me agrada de él, es que sabe la respuestas a todas mis preguntas, a mis inquietudes y me afirma lo que vengo dudando. 
A mis labios les gusta sentir ese sabor de experiencia que emana con cada respiro que inhalo, soltado por un suspiro y una sonrisa de satisfacción que me hace sentir que todo está bien aunque fuese lo contrario. Veo mis historias reflejadas en las cenizas que poco a poco estorban entre lo que nos decimos, aunque esa es su forma de decir que ya debería darle paso a nuevas oportunidades. Ya mis ojos reflejan el momento de su partida, haberlo visto esta noche fue tan complaciente que no deja tristeza alguna en mi, a lo contrario, le gusta irse porque cuando regrese quiere escuchar nuevas historias.