una mirada.. una palabra.



La miré a los ojos con desespero aunque no quería que ella se desesperara tampoco, nuestra única solución era irnos con ellos fue lo que nos dijimos aunque sentíamos una  ira, un coraje dentro de nosotros. nos subimos al autobús de la locura fue lo que sospeché al momento de ver la cara de uno de los muchachos que estaría a cargo de nosotros durante ese viaje. quería dormir pero el sonido turbador de la música que nos acompañaba no dejaba que yo al menos cerrara mis ojos dos segundos. me dije que fraude este viaje pero luego solté una sonrisa diciéndome tranquilo, cuentos pa' los nietos. mi acostumbrado dolor de cabeza no era normal, ese que siempre recibo cuando se alteran mis emociones y más cuando no estoy acostumbrado a angustias como la de pensar donde dormiría cuando llegáramos a nuestro destino. 
¡Calma! fue la palabra que sin rebuscar en mi cerebro leí en un aviso mientras el autobús rodaba. Las luces amarillas de la vía era lo que nos alumbraba y que hacían que yo pudiese ver el reflejo de las miradas de las personas con quienes estaba adentro, ya a quienes había conocido hace menos tres horas y a quienes por primera vez en mi vida estaba empezando a ver. no me sentía a gusto, es algo normal en mi antes de acostumbrarme a sitios donde por primera vez estoy pero luego dejé que todo fluyera así como a veces veo la brisa llevándose una hoja tirada en el suelo y ella simplemente vuela sin destino alguno, hasta que poco a poco se fue dibujando en mi rostro una sonrisa no de felicidad pero si de gusto de estar ahí con personas que también estaban riéndose de lo que la sociedad acostumbra a llamar hombre a alguien con mente de un niño de siete años con voz quisquillosa pidiéndole a sus padres que le compre algún juguete nuevo o simplemente un chocolate, así me pareció su voz, bueno y su rostro de caballo con dientes amarillos.
pensé que no  dormiría pero cada cinco minutos sentía que un shock eléctrico noqueaba sobre mi cabeza para que pudiese despertarme y estar pendiente de mi y de lo que poseía conmigo a parte de quienes estaban ahí esa noche, pero me dí cuneta que ya alguien lo hacía  y con un movimiento de mano interpreté "tranquilo, sigue durmiendo". ya era imposible y más al ver que el camino era oscuro cada vez más y estaba lleno de monte. lo único que podía pasar por mi mente era jugar a que pudiese imaginarme algún monstruo de ojos rojos que pudiese estar viéndome al momento que pasaba por su guarida. pero siempre fue imposible encontrar uno cuando de repente me dí cuenta que ya había brillo en el cielo y fue justo en ese momento que empecé a ver el amanecer y con ello pude distinguir las voces a cada rostro.


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